lunes, 10 de enero de 2011


Todo entra por los ojos. Las personas ven lo que quieren ver. Se confían solo de sus ojos. No les importa si están equivocados, se quedan con esa primer mirada.

Como dicen, como te ven te tratan, y si te ven mal te maltratan. A veces por la forma de vestir, por la forma de hablar, de caminar o por la apariencia, ya te están juzgando. Ven antes que nada, lo que quieren pensar de vos. Sin primero conocer un poco más, a esa persona.

A la mayoría, lo único que le interesa es la apariencia. Miran si sos lindo, si tenés facha. En cambio si sos feo te ignoran, o pasas desapercibido. Solo miran el exterior, y prefieren quedarse con esa imagen. Cuando existen otras cosas que no son visibles. Y que podrían conocer si tan solo aprendieran a ver de otra manera.

El mundo vive de apariencias. Si tenés mas plata, te van a ver mejor que a alguien que no tiene tantos recursos. Como si las personas fueran buenas por el hecho de tener algo material.

No se dan cuenta que las apariencias engañan. Que sería mejor conocer como es uno por dentro, y ahí verían que alguien carenciado puede llegar a ser mejor que las personas que conocen.

La mirada de los demás, puede ser muy ciega. Y simplemente con tan solo aprender a ver desde otra manera, podemos darnos cuenta que nada es lo que parece. Que las cosas pueden ser mucho mejor de lo que pensamos.

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