miércoles, 15 de septiembre de 2010

Muchas veces, tendemos a lastimar a los demás, con gran facilidad. Hay veces que cuando tenemos la oportunidad, hacemos bromas, que pueden lastimar a la otra persona. Y muchas veces no nos damos cuenta, y esto se convierte en un mal hábito.
Se dice que, de la misma manera y con la misma intensidad con la que el hombre sabe alabar, sabe lastimar a los demás.

Debemos aprender a pensar antes de hablar. A reflexionar y aprender a querer a las personas en lugar de lastimarlas.

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