lunes, 9 de agosto de 2010

A lo largo de la vida, sentimos miedo. Le tenemos miedo a cambiar, a enfrentar, a conocer, a creer. Le sentimos terror a muchas cosas.
Hay veces, en que este miedo hace que nos paralicemos. Que siéntanos pánico, que estemos angustiados. Se convierten como en un monstruo mental, y nos hace daño. Nos paraliza de tal forma, que nos tiemblan las manos. Y hasta la voz se nos entre corta, al límite de no poder hablar. Nos entumece, y nos acobarda. Estamos tan vulnerables, que no podemos o no sabemos qué hacer, ni que decir.
En esa angustia, nuestra reacción inmediata puede ser huir. Querer salir corriendo, romper en llanto.
Pero la única solución es enfrentarlo. No permitir que nos gane. No sentirnos derrotados. Hay que avanzar, juntar coraje y atreverse a hacer eso que nos da pánico. Dar ese primer paso, y todo desaparecerá.
Tenemos que empezar a adquirir confianza
en nosotros, mismos. Tomar coraje, y todo será distinto. Después nos vamos a dar cuenta de que gran parte del miedo era irracional. Que al final enfrentarlo no era tan difícil, como parecía.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

te quierooooo voo! soy anoonimooo! (? jamas adivinaras kien soy! :O hahah!

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